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Los beneficios de las aguas termales sobre la salud son indiscutibles. Por eso no es de extrañar que sean uno de los tratamientos más demandados entre todo tipo de personas, especialmente en invierno, pues su temperatura suele ser elevada. 

 

Pero, ¿sabes qué son las aguas termales? ¿Quieres conocer cuáles son sus ventajas? ¿O las mejores recomendaciones para disfrutar al máximo de tu baño? Entonces, no te pierdas este post, porque desde Agua Sana te lo contamos todo sobre ellas. 

 

¿Preparado? ¡Empezamos!

 

¿Qué son las aguas termales?

 

Las aguas termales son aquellas aguas que proceden de las capas subterráneas de la tierra y que brotan a una temperatura superior a los 5º respecto a la que existe en su superficie. 

 

Estas aguas, que poseen numerosos minerales en su composición, son realmente beneficiosas para la salud. De hecho, los primeros balnearios conocidos datan del 2000 a.C. 

 

Ahora que ya conoces qué son las aguas termales, ¿quieres profundizar todo lo que pueden hacer por ti? ¡Vamos allá!

 

Beneficios de las aguas termales 

 

Como te adelantamos, las aguas termales poseen numerosas propiedades que mejoran el funcionamiento del organismo. Así, son muy útiles para tratar dolencias respiratorias, pero también patologías digestivas o enfermedades cutáneas, entre otras. 

 

Fuente de relajación

 

Uno de los efectos más conocidos de las aguas termales es su efecto sedante y relajante, por lo que acudir a las termas es perfecto para liberarse del estrés diario, recuperar la energía y comenzar una nueva jornada con las pilas cargadas. 

 

Además, también relajan los músculos y las articulaciones, logrando, a su vez, disminuir determinados dolores actuando sobre los edemas, tumefacciones o procesos crónicos fibrosos. 

 

Al ser miorrelajante y antiinflamatorio, tienen un efecto positivo sobre contracturas y rigideces. De hecho, se utilizan como apoyo en diversos procesos de rehabilitación o intervenciones quirúrgicas. Por ello, también suele estar indicada para tratar enfermedades reumáticas. 

 

Cuidado de la piel

 

Entre los beneficios de las aguas termales destacan sus propiedades cutáneas -especialmente las que contienen altos niveles de azufre- y es que sirven para mejorar determinadas enfermedades de la piel como dermatitis, hongos, psoriasis o incluso ayudan a tratar lesiones o heridas. Asimismo, también limpian el cutis, abriendo los poros y eliminando impurezas. 

 

Beneficiosas para el cuerpo

 

Las aguas termales estimulan el sistema inmune, sobre todo aquellas ricas en carbono, azufre, magnesio y calcio, logrando aumentar las defensas y consiguiendo que el cuerpo sea más resistente a posibles infecciones o virus. 

 

Del mismo modo, aumentan la producción de endorfinas, regulan las funciones de las glándulas endocrinas y el sistema nervioso. Además, oxigenan la piel, mejoran la circulación sanguínea y promueven la eliminación de toxinas y deshechos del organismo. 

 

Tratamiento de enfermedades respiratorias leves

 

Otro de los beneficios de las aguas termales reside en su capacidad para mejorar desde procesos catarrales, acelerando la recuperación, hasta otras patologías como el asma, rinitis o laringitis, ya que aumentan el riego sanguíneo de las zonas tratadas. 

 

Mejora la digestión

 

Las aguas termales también son positivas para la digestión, así como para reducir la hinchazón.

Otro de los beneficios de las aguas termales sobre la salud consiste en mejorar enfermedades de la piel o mejorar la circulación sanguínea

Consejos para disfrutar al máximo de las aguas termales

 

Antes de tomar un baño en las aguas termales, es recomendable que consultes con tu médico en el caso de que estés embarazada, exista alguna enfermedad o te encuentres bajo medicación. Por ejemplo, estas terapias suelen estar contraindicadas si se está recibiendo tratamiento por una enfermedad cardíaca. 

 

Del mismo modo, durante el baño es conveniente no superar el tiempo recomendado, especialmente en lugares cubiertos o en los que la temperatura del agua sea bastante elevada. Si tienes dudas, lo mejor siempre es preguntar a los profesionales o consultar con tu médico para que te asesore de manera personalizada.  

 

Uno de los efectos que puede provocar el agua caliente es cansancio, fatiga o somnolencia. Si notas dichos síntomas, lo mejor es salir de ella y dar por finalizado el baño. ¡No lleves tu cuerpo al límite!

 

Dependiendo de la composición de las aguas termales, sus propiedades medicinales pueden variar. Por eso, es aconsejable que te informes antes de acudir. De esta manera sabrás si son adecuadas para la patología que deseas tratar. 

 

Una vez hayas acabado el baño, no te olvides de beber suficiente agua. Piensa que las altas temperaturas aceleran el metabolismo y provocan cansancio. ¿Lo mejor? Apostar por aguas de mineralización muy débil, como Agua Sana. No solo es de origen natural, sino que, gracias a su baja concentración en sodio y minerales, son aptas para toda la familia. Además, no poseen ningún tipo de tratamiento químico. ¡Del manantial a tu mesa!

 

Finalmente, recuerda seguir siempre las instrucciones de cada establecimiento termal. Cada tipo de agua es diferente y, por tanto, también lo son las recomendaciones. 

 

¿Qué te ha parecido este post sobre los beneficios de las aguas termales? Esperamos que te haya sido útil y que te animes a tomarte un baño. Estamos seguros de que te ayudará a relajarte, pero también a mejorar tu salud y bienestar. 

 

No olvides pasar un buen rato en nuestra página de juegos, ¡resuelve el panel sobre las aguas termales!

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